La canción de las 18:59. Pensaba compartir yo con todas vosotros esta canción de muy buena mañana. Pero así de imprevistos son los días. Y que, sin medida ni mesura, lo sigan siendo. No son de hoy estas “Confesiones de un hombre bala”, pero tampoco de ayer. Solo tienen unos añitos de nada. Cualquier día de estos os contaré las mías, las de un hombre balín, pero por ahora, me conformo con regalaros estas, preciosas y musicadas.

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