La canción de las 12:13. En esto que llega un tipo de nombre Luke y de apellido Armstrong a San Sebastián y allí se queda a vivir. Como para no hacerlo. Bien pensado, yo también lo haría. Y resulta ser un talento musical puro. A la guitarra, a la voz, a la armónica y a todo lo que se le ponga por delante. Pienso en qué pasaría si, por ponernos en lo peor, hubiera concursado en algún teleconcurso tipo “La Voz”. Pesadillas me entran.

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