La canción de las 11:25. Admiro la originalidad hasta el extremo. Me vuelven loco las canciones compuestas por el mismo que las interpreta. O sea, lo más o menos habitual. Las antiguas versiones ahora se llaman covers y hay gente que vive de ellas porque las hace maravillosamente bien. Ejemplo brutal de este modernísimo asunto cibernético es esta chica medio hondureña, medio canadiense, llamada Daniela Andrade que, con solo guitarra y voz, reinventa conocidísima música moderna. En este caso, se atreve con el “Crazy in love” de la brutalmente primaria Beyonce y del asunto sale aún más que victoriosa.

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