La canción de las 11:41. Huelo, de nuevo, a mar. Debo tenerlo cerca, aunque solo sea en mi cabeza. Tengo el estómago del revés, pero la palabra calamar resuena en mi cerebro. No podría vivir el calamar en, pongamos por ejemplo, el bosque. Un ser vivo llamado calabosque no tendría demasiado sentido. Calamar lo tiene completo. Hace cuatro años que esta chavalada gallega llamada The Homens decidió colgar los instrumentos tras una fructífera trayectoria. Ellos quisieron ser calamares. Ahora regresan para dar un solo concierto en Santiago. ¿Por qué no más?

Anuncios