La canción de las 13:08. Buscaba una canción sobre pitos e himnos, otra sobre falta de educación, una más sobre poner puertas al campo, alguna otra sobre expresión y libertad y, al fondo, una que tocara de soslayo el asunto de la hipocresía con toquecitos de rasgueo de vestiduras. Pero en esto que volví a ver el gol de Messi y todos los males, si es que alguno me suponía todo lo anterior, que no, se me fueron. Como supuse que en nada mejor podría pensar, recordé que hay gente que me llama David. No sé por qué, pero en absoluto, como todo lo anterior, lo tengo en cuenta. David Rodríguez, pareja y segunda pata de mi queridísima Bien Querida, hizo algún disco bajo el nombre de La estrella de David. De su “Maracaibo” hoy regalo, para alegría de unos y de otros, este entrañable “Enrique VIII”. Hasta su voz me gusta. Yo no le pitaría.

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