La canción de las 12:27. Casi nada es lo que parece. Tampoco detrás de Rosarito hay una aflamencada hija de famosa muerta. Tampoco. Con nombre tan farandulero se bautizaron hace tiempo los aragoneses Rubén Díaz y Carlos Villar para hacer realidad su proyecto de música folk. Ahora se han multiplicado, por dos concretamente hasta llegar a cuatro y, en sabatina mañana de casi domingo, traen unas fresas salvajes de las mejores que he probado últimamente. Que os aprovechen.

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