La canción de las 11:23. Casi nada tan gracioso como celebrar el día mundial de algo. Casi siempre de causas perdidas, pocas como la de hoy. Conmemoran en esta jornada sabatina, id vosotros a preguntar el porqué que a mí me da la risa, el día de las tiendas de discos. Después de esto, a cualquiera se le ocurrirá honrar a los dinosaurios, habida cuenta (qué bonito esto de habida cuenta) de que ya se puede recordar también a las especies extinguidas. Si aún existieran las benditas tiendas de discos, dudo mucho que por sus estanterías anduviera colocado este ejemplar fantástico del murciano Pablo Matías. Musicalmente se hace llamar Maez y, para solaz y regocijo personal, yo también lo acabo de conocer.

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