La canción de las 10:44. Separarse. Ese es el verbo, en su delicada versión reflexiva, de hoy. Hace tiempo regalé una canción de aquellos formidables, ya solo por el nombre, Antònia Font, que ya no existen. La excepción son los Stones. La regla, prácticamente, todos los demás. Que tarde en pasar, por ejemplo, con los Manel, que no sé muy bien qué haría sin ellos a estas alturas de mi vida. Los caminos ya no están juntos y cada uno toma su propia vereda, sombría o luminosa. Y aquello da lugar, por cierto y a vecesa, a gloriosos descubrimientos. Uno de ellos es este balear llamado Joan Miquel Oliver, compositor de Antònia Font que, con sus manitas y sus abalorios, hace, también él solito, fantásticas canciones.

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