La canción de las 22:42. Regalo voces sin música aún atragantado por el hornazo que ni siquiera probé. Noches de pesadilla trajeron gloriosos lunes de aguas sin aguas. Busco el epílogo perfecto a semejante jornada y las buenas vibraciones me llevan a la exhibición del sexteto británico de los cantores del rey. A capella dicen que se llama cantar así. Muy corto se queda.

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