La canción de las 21:57. Se pone celoso, y con cierta razón, mi hermano el mayor. Reclama protagonismo en el regalo musical de los fantásticos pedos catalanes de ayer. Las prendas no me duelen y no llevo anillos que se me puedan caer. Por tanto, que quede claro, aquí y ahora, que le agradezco la gestión realizada. También que sigo sin decírselo, pero que él sabe que le quiero. Y a ella, muchísimo. Y a esos otros dos, qué te voy a contar. Mis inolvidables compañeros de viaje. Ya de vuelta, en casa, noche, santa o no, de transición. Algo catalán, pero cantado en castellano. Y descubro que un tipo llamado Xevi Pigem me sigue en esa maravillosa diablura llamada Twitter. Y, lo que es mucho mejor aunque no tan sorprendente. Descubro que me encanta lo que hace. “Contigo”, con vosotros, es todo más fácil.

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