La canción de las 21:04. En el poco rato que los más pequeños me dejan, escucho junto al mar música con aroma mediterráneo. Amante de las canciones interpretadas en catalán como soy, por aquí lo tengo más que sencillo. Veo por las cuadriculadas calles de por aquí carteles con el original nombre de Oques Grasses, los busco, los oigo y, vaya, también me valen. Música festiva y alegre ideal para combatir infernales montañas rusas de interior. Os los regalo, ya de noche, y sin atisbo alguno de la santidad que os rodea y de la que yo no tengo casi ninguna noticia. “Sexy” se llama esto. No digo más.

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