La canción de las 18:56. No lo pensaba yo ni en la mejor de mis pesadillas, pero a esta misma hora respiro y casi veo el mar. No hay medio mal que por muy bien no venga. Echo de menos el atento aroma de los lirios mágicos, pero echo de más el olor del agua que las leves olas traen hasta mí. Estoy en la tierra del más mejor de los mejores grupos que casi nunca escuché. A ver si algo se me pega. Que sirva de precedente: hoy repito canción. Por tantas y tantas cosas. Al mar.

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