La canción de las 11:14. No soy yo muy amante de las bicis, precisamente. De hecho lo que más me gusta de ellas es la siesta que me proporciona su televisivo soniquete en la tardes del verano. Sé montar, obvio, pero poco más. Ahora bien, si hay que pedalear que sea al contagiosamente tranquilo ritmo del catalán Litus y su fenomenal cohorte pandillera. Buen rollo encima de dos ruedas para ratitos mañaneros de eclipses luminosos.

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