La canción de las 13:14. Bautizar tu proyecto musical como una especie extinguida tiene un riesgo: que dures un cuarto de hora. Y creo que eso es lo que tristemente ha pasado con este grupo madrileño que hace unos añitos sacó al mercado un más que interesante disco y que ahí se quedó. No sé cómo amanecerá en Pekín; no sé, de hecho, si la contaminación dejará ver amanecer. Pero como excusa para titular una hermosa canción, vale. Y de sobra.

 

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