La canción de las 21:30. Algunos de los que me siguen me plantean en ocasiones su duda acerca del tiempo. Más concretamente, de dónde saco el tiempo para elegir una canción nueva cada día y enjaretar unas líneas que tengan, o generalmente no, relación con la melodía. La respuesta está hoy y a estas horas. En realidad, me prestan el tiempo y hay jornadas, como la actual, en la que me hacen devolverlo y pagar costas e intereses. No son horas, o sí. Siempre es hora de escuchar buena música. Hoy, y en vista del reloj, propongo relax al piano, con un semiclásico: Jim Brickman. Que descanséis.

 

The 21:30 song. Sometimes some of my followers set out their doubts about time. More specifically, from where I take the time to choose a new song every day and reel off lines that have, or generally not, connection with the melody. The answer is today and at this hour. Actually, I borrow time and there are days, like today, where I have to give it back and pay costs and interests. It´s not the time, or maybe it is. It’s always time to listen to good music. Today, in view of the clock, I propose to relax with piano, with a semiclassical: Jim Brickman. Have a rest.

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