La canción de las 12:36. La música inspira. Escuchas melodías y miles de imágenes se te vienen a la mente. Oigo los compases de esta canción que hasta ayer mismo desconocía y en mi mente, al momento, aparecen un par de croquetas. Caseras, para más señas. Ricas, por añadir. En fantástica compañía sonaban estos chicos californianos que pusieron música, entre tantos otros, a “La vida secreta de Walter Mitty”. Todo, como se puede observar, perfecto.

 

The 12:36 song. Music inspires. You listen tunes and thousands of images will come to mind. I hear the beats of this song that until yesterday I didn´t know and, at once, a couple of croquettes appear in my mind. Home made, to be precise. Tasty, I add. In fantastic company these Californians sounded, guys who played music, among many others, to “The Secret Life of Walter Mitty”. Everything, as it can be seen, perfect.

 

 

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