La canción de las 10:25. Si hubiera un Mundial de la anticipación, lo ganaría de calle. Siempre preveo, prevengo, predigo y habitualmente ni veo, ni vengo, ni digo. Me dice mi psicóloga de cabecera que fallo cual escopeta de feria. Poco me gustaron nunca las escopetas y, mucho menos, las ferias. En todo caso, le haré idem. “De nada sirve anticipar / el ingobernable azar… Ha salido el sol / y con él se fueron / las dudas y los miedos / bienvenidos son los errores / los ha devorado el tiempo”, canta fantásticamente bien este trío cántabro y, cual espejo del esperpéntico callejón del Gato, ahí mismito me veo tan reflejado.

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