La canción de las 10:20. Hoy he venido a hablar de mi libro, o mejor de mi concierto, o mejor aún, de uno de esos que últimamente me ha dado por programar en mi, por algún que otro feliz motivo, cada vez menos decadente ciudad. Hace algún añito que otro descubrí a Paul Zinnard, justo cuando pasó por aquí. Ni se llama Paul ni se apellida Zinnard ni es americano como su estilo musical pudiera querer decir. Eso también es arte. Su nombre es Carlos Oliver y es mallorquín, pero toca y canta como los ángeles, siempre que esos individuos con alas sean tan artistas como la metáfora previa indica. Para la gente de Salamanca, que sepa que esta noche tiene una ocasión para ser un poquito más feliz.

conciertodepaulzinnard

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