La canción de las 12:55. Leo la palabra Flanagan y me suena a un teniente sordo con ese apellido. Si solo me pasa a mí es que sigo siendo el rarito del grupo. El asunto es que así se llaman estos tipos de Mataró con los que me encontré de buena mañana. Ritmos curiosos y letras más aún, dignos ambas de ser compartidos cual regalo de mediodía. A veces, como a ellos, a mí también me encantaría estar en Groenlandia.

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