La canción de las 15:24. Juro por mis vivos que una vez estuve en un concierto de Tomás San Miguel. Aquí, al ladito de mi casa, solo, como era costumbre, y explicando a quién quisiera preguntarme quién demonios era y qué tocaba exactamente ese señor al que iba a ver. Me sigue pasando, hoy igual que ayer. Incluso algo más todavía. Rarito que es uno. No sé que habrá sido de este gran músico vasco, pero sí sé que hizo discos formidables y que en directo era una auténtica delicia. Hoy, frío sábado, pega este “Devociones”, con otro clásico de aquel comienzo de mi aún inacabada adolescencia, Javier Paxariño. Disfrutad.

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