La canción de las 11:27. Oda a la música luminosa, a la complicada sencillez, al talento desmesurado, a eso de hacer muy fácil lo absolutamente complicado. Escucho este “Pirámides” con el que este grupo llamado Polonio me ha despertado y a buen seguro que la sonrisa no se borrará de mi rostro durante al menos un rato largo. Cositas que solo nos da la música. La buena, claro.

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