La canción de las 18:08. La ventaja de regalar canciones en inglés es que entiendo solo lo justo de lo que dicen. Así consigo no recordar después lo que cantan. Tiraría mi memoria a ese contenedor en el que se recicla el talento de los tontos. Antes, eso sí, lo separaría por colorines. Pudiera parecer mentira, pero las canciones de esta banda canadiense de nombre Folly and the Hunter consiguen lo que casi nada logra: mínima calma. Para eso, entre muchas otras cosas, supongo que las hicieron.


The 18:08 song. The advantage of giving songs in English is to understand just enough of what they say. So I manage to not remember what they sing. I´d throw my memory to that container in which the talent of fools is recycled. Before, of course, I would sort it by colours. It may seem falsehood, but the songs of this Canadian band named Folly and the Hunter achive what almost nothing accomplished: Minimum calm. For that, among many other things, I guess they made them.

Anuncios