La canción de las 13:39. De casi todos es conocido mi gusto por la buena música, más allá de idiomas, nacionalidades, colores y demás cumbres del relativismo más absoluto. Continúo descubriendo fantásticas melodías y voces en catalán más allá incluso de aquellas con las que festejé la última Diada. Mi último hallazgo son unos tipos de Premiá de Mar que se llaman Coriolá y que así, sin ni siquiera pedirlo, me han alegrado la brumosa mañana. La música y su eterno poder.

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