La canción de las 15:23. Me aturullo, yo también, y casi me olvido de regalar música. Mi presente diario, ausente de duquesas y aniversarios, va hacia donde va, hacia lo bueno y hacia lo mejor. Escucho con sumo gusto las canciones de una canadiense de nombre Jenn Grant que ha tenido la estupenda idea de bautizar su última obra como “Compostela”. Gallego de todo menos de cuna, es leer semejante palabra y flotar. A un metro por encima de tierra santa repaso los fenomenales discos de Grant y me convierto, si es que no lo era ya, en un soñador.

 

The 15:23 song. I get flustered, me too, and I almost forget to gift music. My present day, absent from duchesses and anniversaries, goes where it goes, towards the good and the better. Gladly I hear the songs of a Canadian woman named Jenn Grant who have had the brilliant idea of naming her latest work as “Compostela”. Galician anything but the birth, you read such a word and you star floating. One meter above Holy Land I review Grant´s amazing discs and I become, if I wasn´t already, a dreamer.

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