La canción de las 10:08. Cojeo de un pie que carece de dedos. Los que mejor me conocen saben de cuál es. Y me ayudan para sobrellevar mi tara de la mejor manera posible. Controlan las músicas que más me gustan y construyen conmigo este blog de música e ilusiones. El último regalo, ayer mismo, es el de este australiano brutal de nombre femenino y apellido político. El correo en cuestión en el que me envían el cibernético presente dice, literal, “dale tiempo hasta el minuto 1:22 para empezar a flipar”. Recordé aquello de los deseos y las órdenes y aún sigo en ello. Flipando.

 

The 10:08 song. I´m lame in a foot that lacks fingers. Those who know me best get to know which one is. And they help me to overcome my defect in the best way possible. They control musics that I like best and they build with me this blog of music and illusions. The last gift, yesterday, is this brutal Australian with a female name and political surname. The email in question in which they sent to me this cybernetic present said, literally, “give it time until the 1:22 minute to start freaking out.” I remembered what the wishes and orders and I’m still at it. Freaking out.

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