La canción de las 11:15. En repetidas ocasiones he hablado en este blog de mi hermano el pequeño y a fe que seguiré haciéndolo. Por primera vez, creo, hoy lo haré de mi hermano el mayor. Ese que justo en este día dobla la esquina del calendario y se hace adulto. Dicen que cumple 50 aunque viéndolo nadie lo diría. No le llevó quien lleve a estas cosas por el camino de la música, por mucho que él durante años pensara lo contrario. Y, sin embargo, entre los poquitos vinilos suyos que encontré la primera vez que abrí el cristalito de aquel maravilloso Kenwood que sonaba como un tiro, había un par de ellos mucho más que decentes. De los que más, alguno de Alan Parsons Project, que sonaba a gloria pura y hoy lo hace a pura gloria. Como en la familia no éramos mucho de hablar, creo que nunca le he dicho que le quiero. En mi actual y maravillosa época expansiva, primero lo escribiré y después se lo diré. Es lo que tiene el sentir.

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