La canción de las 12:31. Buceo en compañía de peces. Al instante, me eligen rey por mi ilimitada memoria. Al momento, se les olvida. Navego sin barco, con música por olas y guitarras por mástil. De las mejores que he escuchado últimamente la de Benjamin Booker. 25 añitos de inusitado talento criados en la Virginia yanqui, que me despiertan esta mañana con dosis de energía para varios días.


The 12:31 song. I dive in the company of fishes. Instantly, thanks to my unlimited memory I am chosen by them as a king . At once, they forget it. I sail without boat, with music as waves and guitars as mast. One of the best I’ve heard lately, Benjamin Booker´s one. 25 years of unusual talent bred in Yankee Virginia, which wakes me up this morning with doses of energy for several days.

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