La canción de las 15:21. A veces, soy yo el que busca la música idónea para compartir. Otras, muchas más de las que nadie podría comprender, ella es la que me encuentra a mí. En esta ocasión, recibo una comunicación directa desde Boston de un caballero que me cuenta que su música podría cuadrar con la que habitualmente regalo. Podría, dice. La escucho y aquí mismo está la respuesta. En el alma se lo agradezco a Mike Cavanaugh, que así se llama.

 

The 15:21 song. Sometimes, I’m the one who seek the ideal music to share. Other times, much more than anyone could understand, it is the one who finds me. This time, I received a direct communication from Boston from a gentleman who tells me that his music would fit in with the one I typically gift. It could, he says. I listen to it and here is the answer. From the botton of my soul I thank Mike Cavanaugh, as he is called.

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