La canción de las 11:35. Una vez estuve literalmente en el fin del mundo. Otra vez, metafóricamente, también. Esta segunda fue en la escocesa Isla de Skye, onírico lugar en el que la bruma y el mar se unen para ser uno solo. Allí, con semejante paisaje de fondo, se formó hace ya cuatro décadas uno de los grupos más potentes de la escena británica de los últimos tiempos. Este “Loch Lomond”, interpretado en directo en otro escenario inolvidable, el Stirling de William Wallace, sigue poniéndome años después en el más alto de los niveles mi evidente RH escocés. El genial Donnie Munro, imagino que todavía apesadumbrado por la derrota de la semana pasada, aún al frente de Runrig, un grupazo de otra época para los tiempos actuales.

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