La canción de las 22:24. Nunca es tarde para celebrar. Más bien, siempre es pronto para hacerlo. Corto y casi cierro un día pleno de alegrías, primero bodísticas, después futboleras, con una canción simple como ella sola. Al menos así la canta este Jake Bugg, inglesito de tan solo veinte años pero con una música casi centenaria. Ideal para el regusto de los buenos momentos pasados tanto solo como, especialmente, en compañía de otros. Y que nunca falten.

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