La canción de las 12:04. No estoy preparado para el elogio. Ni para el desmesurado ni para el otro. No hablemos ya del inmerecido. De todos esos tuve muestras hace solo unas cuantas horas y mi ego aún no ha vuelto ni siquiera para desayunar. Por si regresa, aquí le guardo un zumo de pomelo con mágicas vistas al desbordante monte. Nadie está preparado para la muerte. Tampoco cuando dejaste de vivir hace cuatro años. Falleció el gran Gustavo Cerati, alma de los inmortales Soda Stereo, después de un eterno coma. Le recuerdo con este fabuloso “Crimen” y como por arte de magia, vuelve a nacer. En esto, llaman a la puerta. Dice que prefiere un kiwi.    

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