La canción de las 12:23. Nada como hacer limpieza para redescubrir tesoros. Cuando acostumbraba a comprar música, en más de una ocasión debí formar parte del selecto y reducísimo grupo de compradores españoles de alguna que otra joyita. No creo que en muchas casas de este país nuestro se encuentre el único y fenomenal CD que publicaron Big Sky. Ellos fueron lo que hoy llamaríamos un spin-off de aquel imprescindible grupazo escocés llamado Capercaillie. En la portada de su disco avisaban de que lo que había dentro no era música tradicional. No fueron traidores y lo cumplieron.

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