La canción de las 12:01. Sin saberlo, el gran Pedro Camacho, espléndido Pómez para los amigos, me ha dado donde más me duele. Me regala algo de moderna música japonesa y me suena demasiado bien como para no compartirla con vosotros. Confieso que de lo que escucho entiendo muchas palabras sueltas, la mayoría de las cuales soy capaz de escribir sin aparente dificultad pese a que haya ilegibles jeroglíficos egipcios más fáciles de plasmar sobre un papel. Justo en este momento, en el que me debato entre abandonar o proseguir el interesantísimo camino nipón, esta melodía me anima a retomarlo sin más dilación que el simple paso del tiempo. Manías que tiene uno. Nunca os dije que fuera perfecto. Vosotros bien lo sabéis. 

 

12:01 の歌。それは、素晴らしい Pedro カマチョの友人の華麗な軽石を知らなくても場所のほとんどは私が痛いきました。それ与えた現代日本の音楽の音何かあまりにも良いあなたとそれを共有しません。最も多くの緩い言葉を理解何を聞くことを告白する明白な苦もなく書くことができる私のしばらくの間が判読不能なエジプトの象形文字の紙の上をキャプチャする方が簡単です。この時点で、私は放棄の間議論か興味深い日本方法を続ける、このメロディーは苦もなくそれを取り戻すに私を奨励する、単純な時間の経過。あなたの趣味があります。それは完璧だったと言わなかった。あなたもそれを知っています。

 

The 12:01 song . Unknowingly, the great Pedro Camacho, splendid Pómez to friends, has given me where it hurts me the most. He gives me some modern Japanese music and it sounds too good to not share it with you. I confess that I understand many single words from what I hear, I can write most of them without apparent difficulty despite there are unreadable Egyptian hieroglyphics easier to capture on paper. Right at this moment, in which I am torn in two over giving up or continuing the interesting Japanese way, this song encourages me to pick it up without any delay that the passage of time. Hobbies that I have. I´ve never said I was perfect. You really know it.

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