La canción de las 13:18. La apertura musical con la que disfruto hace unos añitos me ha convertido en el más ecléctico y ecuménico de los seres de la tierra que ocupo y aún no estercolo, compañeros del alma. No es que me dé igual 8 que 80, pero sí que saboreo de igual manera un 7 que un 70. En la lista de novedosas adquisiciones está cierta música electrónica que me atrapa de irreconocible modo. Por ejemplo, la que hacen estos dos barceloneses que no trabajan dando cursos en CCC sino interpretando fantásticos ritmos en Chinese Christmas Cards. 

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