La canción de las 14:53. Que vivan el talento y la imaginación. Que no desaparezcan jamás o, al menos, no antes de que lo haga yo. Pleno de ambas anda Guiu Cortés, ahora bajo el fantasticular nombre farandulero de El Niño de la Hipoteca. Una guitarra, una voz y un cráneo previlegiado, que decía Valle, son suficientes para hacer gozar. ¿No te lo crees? Pues pincha y no pincharás.

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