La canción de las 12:45. Horas después de disfrutar en Aranda con el mágico Sonorama, vuelvo con aún más ganas de descubrir nuevas músicas. Me pongo a ello, busco y sin ni siquiera comparar, ya salen buenas canciones por decenas. Comparto con vosotros en este fin de semana inhábil por definición melodías trabajadas y armonías en estado de gracia. Ellos y ellas se hacen llamar Milo Greene y me llevan directamente a su Los Ángeles natal. No sé si quiero volver allí, pero lo que sí sé es que quiero seguir escuchando su música. Sin parar.

The 12:45 song. Hours after enjoying the magical Sonorama in Aranda , I come back with even more appetite to discover new musics. I’m on it, I look for and without even comparing, sets of ten good songs emerge. I share with you, in this non-working week by definition, worked melodies and harmonies in state of grace. These boys and girl call themselves Milo Greene and they take me directly to his native Los Angeles. I do not know if I want to go back there, but what I do know is I want to keep listening to their music. Nonstop.

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