La canción de las 23:07. Interpretad, si queréis, la canción de hoy como la de mañana. Por las horas lo digo. Por las horas, también, usadla como canción de cuna, como fantástica melodía para conciliar el sueño, como el mejor acorde posible para desaparecer dentro. Es posible que mañana a estas horas esté disfrutando viendo al mítico Raphael, ese espectáculo vivo nacido en Linares. Lo espero con ganas. Mientras, levitaré con lo que hace años realizó un tocayo suyo, criado por las monjas benedictinas de Oklahoma. La música, al fin. El talento, al cabo.

Anuncios