La canción de las 11:28. Llueve en mi mágico retiro vacacional por más que el calendario se empeñe en mentir a cada momento. Es lo que tienen los paraísos terrenales. El húmedo ambiente del verde salvaje me lleva a la música interpretada bajo semejantes condiciones. Y allí, a lo lejos, aparece su voz. La de Karen Matheson, lideresa de las buenas, no como las otras. Al frente de los monumentales Capercaillie me hizo flotar una vez sí y la siguiente, también. Ella sola hace lo mismo.

The 11:28 song. It´s raining in my magical holiday retreat as much as the calendar insists on lying all the time. It is what the earthly paradises have. The damp environment of wild green brings me to the music performed under similar conditions. And there, in the distance, her voice appears. The Karen Matheson´s, one of the best leaders, not like the others. At the front of the monumental Capercaillie she made me float once and the next one, too. She alone makes the same.

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