La canción de las 10:59. Admito regalos, aviso. Me gustan más los viajes que los coches con los que hacerlos, las historias que los libros que las recogen y el último reloj que llevé en mi muñeca era sumergible hasta 50 metros y poseía calculadora de penúltima generación. Para aclarar conceptos, regaladme música. Lo hago, bien lo sabéis, desde hace un tiempo y solo me provoca alegrías arrebatadoras. Una de mis más fervientes seguidoras, amiga pródiga de esas de más ahora que antes, me entrega la feroz música de unos tipos del Puerto de Santa María llamados Furia. Como no podía ser de otra manera, me encanta lo que oigo. La canción en cuestión se llama “Money”, quizá una indirecta para algún otro regalo.

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