La canción de las 17:23. Ninguna hora mejor que ésta para seguir los consejos musicales de uno de los buenos. Pese al sol reinante, urgía una luz en el oscuro callejón. Se encendió y espero que no se apague nunca. Desde un estado yanqui de los de nombre de mujer, Virginia en concreto, llega la música de Aimee Mann y lo hace para quedarse iluminando, incluso, la negrura del momento. Que sea para siempre.

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