La canción de las 10:34. Despierto hace 25 años y completamente hedonista, y no precisamente por ese orden. Me levanto, como casi todos los días, con un ritmillo musical incesante en mi cabeza que, de tan machacón, hasta llama al timbre. Somnoliento abro y en el suelo alguien dejó un magnetofón de los antiguos del que sale Ciudad Jardín. “Vendiendo melones / sin ganas de na / Beber / Beber y bailar / Y los que no quieran más que beber / pues solo beber…/” Puritita literatura del disfrute.

Anuncios