La canción de las 12:16. En vez de adelantar el reloj lo retrasé 25 años. Y encantado porque lo primero que escuché al levantarme fue una exhibición como no hay dos. Hablan del arpa como uno de los instrumentos más difíciles de tocar de todos cuantos existen. El suizo Andreas Vollenweider hacía maravillas con sus cuerdas. Ahora, ninguna como este esplendoroso “Dancing with the lion” que, desgraciadamente, no había vuelto a escuchar desde el siglo pasado. Vuelvo a la realidad, ¿o no?

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