La canción de las 11:22. Probad a sentaros para escuchar “Mis días” de Hans Laguna. Incluso, si hay posibilidad, intentad tumbaros y dejaros llevar. Es la mejor forma de paladear casi seis minutos de íntima brillantez. Lo recomiendo porque lo probé hace un rato, lo comprobé instantes después y ahora, tiempo más tarde, aún mantengo el regusto de los mejores platos de la buena cocina musical. Como soléis hacer, creedme, que ya os convierto yo.

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