La canción de las 11:43. Para un loco del fútbol como quien esto escribe, no es Uruguay un país como otro cualquiera. Un pequeño lugar en el que habita una inigualable tropa de fantásticos héroes balompédicos es poco menos que el paraíso terrenal. Eso ellos, porque ellas, con ese acento matador, podrían acabar con el más pintado de los varones enamoradizos. Balones aparte, sigo reconquistando terrenos musicales antes perdidos y a cada nueva bandera que clavo, más encantado me encuentro. Cual postmoderno Colón, Pablo Sciuto es mi penúltimo descubrimiento. Virrey me autoproclamo desde ya.

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