La canción de las 11:10. Si esto fuera una red social cualquiera, aprovecharía hoy este prescindible espacio cibernético para felicitar a padres, joses, josés, josefas; me pondría más sentimental de lo habitual y llevaría mi reconocido exhibicionismo hasta cotas de todo punto insospechadas. Pero en estas que llega el diablillo que llevo dentro y me lleva por la senda del delirante gamberrismo. Y llego a un grande, a Javier Álvarez, uno de los mejores de nuestra generación. Tengo la impresión de que en este genial “Padre”, el cantante madrileño se dirigía a un señor cura, pero me viene que ni pintado para ilustrar musicalmente esta, pelín empalagosa, celebración.

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