La canción de las 11:47. La primera vez que escuché el nombre de Nitin Sawhney estaba comenzando la adolescencia tardía que aún hoy disfruto inacabada. En el programa de radio que cambió mi vida, aquel inmortal “Diálogos 3” de Ramón Trecet, sonaba la música de jóvenes ingleses de ascendencia india que hacían verdaderas obras de arte para pasmo de entregados oyentes de sobremesa. Veinte años después, que son mucho más que nada, recupero a Sawhney en plena forma. Y, para regocijo de propios y espero que de algún que otro extraño, me vuelve a pasmar.

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