La canción de las 12:39. Resulta que he vuelto a llegar tarde. Sonó el timbre de la escuela y yo aún no había entrado en el patio. Me imagino despidiéndome de mi madre. Me supongo llorando la momentánea pérdida. Ahora resulta que todo el mundo conocía ya a Half Moon Run y que yo seguía aquí, en ese paraíso circular y terrenal llamado inopia. Bien pensado, eso que llevo ganado. Porque ahora voy y descubro, de nuevo, mi sorpresa ante las cosas muy bien hechas. Canadienses con un único disco, este “Full Circle” y todo lo que le rodea, suena a talento sin límite ni medida.

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