La canción de las 12:19. Dormí ayer pensando en que sería una pesadilla pero desperté con la sonrisa en la boca. Murió el mayor héroe de la reciente historia de la humanidad, un tipo al que lo de poner la otra mejilla se le quedó cortísimo. Un ejemplo para nuestro mezquino mundo y para nuestros indignos gobernantes. Mandela te libre de la hora de las alabanzas porque verás cómo te ensalza hasta quien en otra vida te llamó asesino. Descanse en paz el grandísimo Madiba y hágalo con música de su país. Hace dos décadas pasaba yo tardes enteras, gracias una vez más al maestro Trecet, escuchando a estos geniales músicos sudafricanos. Hoy, pese a la bajísima calidad del sonido, imagino a Mandela bailando al ritmo de la Soweto String Quartet. Sonríe. Y sonrío.

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