La canción de las 17:29. Más pronto que tarde, como pasó con el facilón truco de Jalogüín, adoptaremos en este país nuestro el Día de acción de gracias que los yanquis celebran tal jornada como hoy, cuarto jueves del mes de noviembre. Y también ese Black Friday con el que mañana inundan los grandes almacenes como si no hubiera eso mismo precisamente, mañana. Del pavo no voy a hablar, pero sí de lo que aquí conviene, de la mejor música del mundo y de la historia. Nadie, nunca jamás, describió este Thanksgiving Day como lo hizo el primoroso George Winston en esta melodía que quedará para la más bella de todas las historias. Ojalá haya alguien entre los lectores que nunca la haya escuchado. Le envidio por la sola posibilidad de oírla por vez primera.

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