La canción de las 13:27. A ver cómo explico esto, que, únicamente con palabras, no es sencillo del todo. Cuando escuchéis esta barbaridad que hoy os propongo tratad de centrar vuestras atenciones, no os costará demasiado os lo aseguro, en esa percusión constante e imaginad a un tipo golpeando sus pies contra dos tablas, a la vez que toca la mandolina y canta. No, no es un avión, ni siquiera es Súpercoco, es el genial Michel Bordeleau. Dos veces tuve el inmenso placer de disfrutar como en pocas ocasiones lo he hecho con conciertos de esta superbanda canadiense llamada La Bottine Souriante. Eso sí, la auténtica, que cuando Bordeleau se marchó, aquello ya fue otra cosa. La lástima es que no tenga vídeo ilustrativo, pero la pieza en directo hace especial justicia a lo que yo sentí en el inmortal León y en la entrañable Ortigueira. Buen domingo y gloria eterna para Bordeleau y sus pies mágicos.

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